viernes, enero 21, 2011

NERUDA

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros a lo lejos"
El viento de la noche en el cielo gira y canta

Tuve la oportunidad de conocerle en un fugaz encuentro que nunca olvidaré:

En mi época de estudiante universitario me encontraba en la casa del insigne músico venezolano Antonio Estévez (quién era el director del Orfeón de la UCV, al cual yo pertenecía) Además de algunos miembros del Orfeón, estaban también allí amigos personales del maestro Estévez. (Músicos, artistas, políticos, e intelectuales).

La casa estaba situada en una colina, desde donde podía divisarse toda Caracas y, más atrás, la imponente montaña de El Ávila. Era una tarde serena y transparente. Atraído por aquélla visión, salí al jardín para contemplar mejor aquel espectáculo.... Estaba así, solitario y absorto, cuando llegó a mi lado un hombre gordo y me dijo:

---"¡Qué hermosa montaña y qué bella tarde!"

Era Pablo Neruda.

Durante algunos minutos, compartimos juntos aquel espectacular instante que siempre recordaré con inmenso agrado...


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